Por: Michael Maldonado
Es cierto, se miro al espejo nuevamente, esos ojos delineados con lápiz negro, con su vestimenta de líneas rombos y cuadradas, pantalonetas apretados y entubados de color negro y la zapatilla converse sucia y trajinada, pensó que por primera vez se veía mas bella que nunca, sonrió, y pinto su nombre con un lápiz labial comprado en una tienda donde la comuna compraba para estar al tono del grupo de erráticos y soñolientos incomprendidos.

